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Cuando llega la motivación

Vengo de pasar unos días en Japón, y no sé si han sido las vacaciones, la locura por la estética que tienen allí o el desconectar unas semanas del ordenador, pero he venido con la motivación como hacía tiempo que no me sentía.

A pesar de lo malo que es el primer día de vuelta de las vacaciones y de tener que usar retretes occidentales que parecen del medievo en comparación a los que he estado usando allí, me siento con la energía a tope, y no tiene nada que ver con idealizar la cultura de Japón.

Llevo meses bombardeado por noticias relacionadas con la IA, frustrado por no poder probar todos esos modelos, servicios y anuncios que hacen en internet, todo va muy rápido, he tenido la suerte de estar desconectado unos días, en gran parte las redes sociales las suelo utilizar para estar al tanto de cosas del mundo del diseño y tech, y para estar al día en mi trabajo es importante. Pero cuando estás de vacaciones —al menos eso me pasa a mí— al final el móvil lo uso para Google Maps y sacar fotos, y por supuesto mandar algunas de ellas a la familia y amigos para dar un poco de envidia.

La paz y la locura de Tokio de Japón.
La paz y la locura de Tokio de Japón.

Me pasé muchas noches relejado como hacía tiempo que no estaba, editaba algunas fotos usando la aplicación de Adobe Lightroom en móvil, también miraba mapas, leía sobre alguna cosa de la cultura japonesa o trataba de conocer un poco mejor la zona que íbamos a conocer al día siguiente, las mañanas teníamos más o menos planificadas, pero por las tardes solíamos dejarlo un poco a la suerte.

Además tengo guardadas muchas webs personales de otras personas del mundo tech, y uso mucho Pocket un lector con cientos de artículos offline sobre gente que diseña, fotografía, escribe o desarrolla, muchos de esos artículos quizás llevaban 2 o 3 años escritos pero no había sacado el tiempo de leerlos. Así que aunque sonase algo aburrido me pasé un vuelo de 16 horas leyendo, con cierta envidia de saber que toda esa gente estaba no solo haciendo cosas interesantes, si no compartiéndolas en internet.

En este viaje tuve muchas horas de tren, de avión y de autobuses, horas aburridas que en los viajes no disfrutas (no siempre podías mirar por la ventana) y por alguna razón estuve dándole muchas vueltas a cómo haría mi página si la tuviese de nuevo, aunque llevaba años pensando en hacerlo, nunca encontraba las ganas ni el tiempo, y ha sido el estar aburrido, relajado y sin prisas lo que me ha dado las energías que me faltaban.

La vuelta a casa

Unos días después de ponerme al día con la vida tras las vacaciones, me he dado cuenta de que esta vez sí que tenía tiempo y fuerzas y eso me animó a escribir este artículo.

Llevo un par de años que las tardes las dejaba libres de ordenadores, madrugaba mucho y sacaba el trabajo lo más pronto posible, por la tarde alguna reunión y poco más, por lo tanto no daba mucho margen a tener proyectos paralelos. Pero hoy no es así, he decidido dedicar la tarde a montarme mi propia página web después de más de 10 años sin tener una.

Cuando la motivación llega es extraño, porque rara vez me paro a pensar que estoy motivado, y aunque suene un poco deprimente sí que me paro a pensar mucho cuando no lo etoy, le doy muchas más vueltas de las que debería y me digo a mi mismo ¿qué diablos me pasa?. Tengo un buen amigo artista que sabe mucho de eso, y suele decirme que tengo que relajarme un poco, aburrirme y dejar que venga sola, y tiene toda la razón.

Es por eso que quiero abrazar este momento, sin duda, vives ciclos con más o menos motivación, es algo que siempre pasará y he querido aprovecharlo esta vez a escribir y diseñar algo para mi sin prisas.

Ya tengo 35 años y es curioso que hoy, en vez de pararme a pensar lo desmotivado que estuve hace unas semanas, me he sentado a escribir lo motivado que estoy, y recordar a partir de ahora que cuando llega la motivación, siempre es mejor pararse un momento, y abrazarla.

Written by humans, not by AI