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Diario de fotos
Nada como en casa.
Hasta diciembre de 2025 todas las fotografías han sido sacadas con móviles de Android y alguna réflex de vez en cuando, aunque justo en este diario de fotos las fotografías que más subo son de recuerdos que he tirado con el móvil. Hasta hoy nunca había tenido iPhone, me parecía una cosa súper cara que no merecía la pena. Yo trabajo con móviles y he usado móviles con iOS para hacer apps, tengo un MacBook con el que trabajo y he usado productos de ellos desde hace años, pero el móvil de última generación me parecía excesivo. Últimamente a mi viejo Android le estaba dando mucho uso para trabajar, y la batería me estaba matando así que al final me he tirado y he terminado comprándomelo, en la cámara ya se notan las fotos, y el angular, que me gusta mucho, así que aún con más ganas seguiré sacando fotos.
Caminando por el norte de Tokio decidimos darnos un paseo para llegar desde el parque de Ueno hasta un barrio residencial, da gusto ver de vez en cuando locales (pequeños a mis ojos y a mis costumbres), pero siempre bien decorados que me recuerdan al barrio de Nobita.
Me gusta ese rollo antiguo que tienen los coches en Japón, nunca me entusiasmaron mucho las marcas pero estuve leyendo del tema porque me pareció tremendamente interesante.
Este es un Toyota Comfort (o su versión de lujo, el Toyota Crown Comfort), y según entendí está fabricado alrededor de los años 2000, con un diseño noventero pero basado en los diseños de los coches de los 80 (sí, así de lioso), pero lo más interesante es que fabricaron el mismo modelo de coche desde 1995 hasta 2017, o sea, los diseños de coches fabricados en Europa de media duran alrededor de 6-7 años, a mis ojos parecía antiguo, pero tenía alguna modernidad como que las puertas se abren solas o las primeras pantallas de coches con GPS.
Decir además que aunque pone Uber, es una alianza que decidió hacer la empresa Kyowa Taxi en alianza con Uber, el taxi está hiperregulado en Japón así que para que una empresa como Uber pudiese entrar al mercado necesitaba aliarse con alguna de las flotas de toda la vida como esa, que sigue existiendo.
Otras muy famosas son MK Taxi (los de los guantes blancos) y Yasaka Taxi.
Este año en Gasteiz nos ha llovido como nunca, según las noticias hemos llegado a los máximos en los últimos 40 años, sin embargo, hemos pasado una semana entera en Londres tomando el sol. Es enero, y pega el frío bien, pero se siente tan genial que podemos pasar el día en sudadera paseando sin necesidad de ir corriendo de un lugar a otro. Hay menos gente porque las navidades han terminado, y me está gustando esta ciudad. Puede que tenga algunas cosas contra el Imperio Británico, estuve muchas veces en Irlanda y visité Escocia hace algunos años, pero esta ciudad me está gustando mucho más de lo que yo pensaba.
Hemos ido al Parque Natural de Urkiola, que es una zona montañosa situada entre Áraba (donde yo vivo) y la provincia de Bizkaia (que conocerás por Bilbao), entre tanta montaña según la mitología vasca nosotros hemos cruzado el maldito Paso del Diablo, y hemos llegado a la cima (Anboto), a 1.331 metros de altura, morada principal de la diosa Mari, y al tocar su hacha empezamos a bajar y salió el sol, y ya estábamos preparados para meternos unas buenas alubias pintas en el Korostondo de Otxandio. Mila esker Javi eta Mari gero arte!
Me gusta trabajar desde mi mesa y silla de casa, tranquilito en mi despacho con mi gata y mis tazas de café, mi ventilador si tengo calor y una silla donde puedo estar unas horas sin que necesite hacer un trasplante de cadera. Pasamos unos días en Castro Urdiales (Cantabria, aunque está conquistada por la gente de Bilbao), nos hizo un tiempo de lujo, pudimos irnos de potes y cenar cosas del mar. El ratito que tuve que estar trabajando fue cómodo en ese sitio con un simple altillo, el teclado externo y el ratón.
Praga es una ciudad súper turística, eso significa que los locales para comer conocidos son de reserva o con una cola de una hora, también hay muchos atrapaguiris si no eres muy conocedor de la gastronomía checa (que no soy, aunque esta es mi segunda vez en esta ciudad), el caso es que encontramos ese sitio al lado del hotel lleno de sofás gigantes, con la cocina abierta durante varias horas sin apenas gente, donde la gente estaba para “picar algo” y echarse unas cervezas checas que, viniendo de donde vengo, te pueden caer 3 o 4 jarras y te quedas sin hambre.
Hasta siempre, bonito.